Mario Corona

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Tras el cristal

El aspecto, la seguridad, la luz o el aislamiento de una casa cambian dependiendo de la elección del tipo de cristal, un material que, según dicen, tiene la capacidad de transformar el mundo con su color. 

Se cuenta que en la Edad de Bronce nuestros remo-tos antepasados ya utilizaban el vidrio para confeccionar recipientes y vasijas de adorno. Sin embargo, arqueólogos más rigurosos no datan su descubrimiento hasta el reinado de Cleopatra, la reina egipcia.

Las técnicas de los vidrieros del Nilo fueron, posteriormente, mejoradas por los sirios y alcanzaron un notable auge con el Imperio Romano. Durante la Edad Media, Venecia fue la sede de la industria vidriera más hermosa y sofisticada del mundo y todavía algunos de sus saberes se siguen empleando en los cristales de Bohemia. Pero el vidrio aún tuvo que esperar varios siglos para verse convertido, pese a su fragilidad, en lo que es hoy: una pieza clave de la arquitectura. Max Ingrand, un conocido vidriero francés, decía que «el vidrio une los espacios que separa gracias a su cualidad más singular, la transparencia». Desde el vidrio corriente, empleado en cristaleras y ventanas, hasta el cristal —brillante, transparente y delicado—, ideal para cristalería fina, pasando por el Pyrex, vidrio destinada cocinas y hornos por su resistencia y dureza, son muchos y muy variados los diferentes tipos de vidrio que podemos encontrar. Pero si atendemos a su forma, acabado y aplicaciones, son cuatro los grandes grupos que nos ofrece el mercado: los vidrios planos, los moldeados, las fibras y los aislantes. 

VITRALES PLANOS

Son los más comunes y ofrecen una amplísima gama. Desde lisos u ondulados hasta simples o de seguridad. Estos a su vez se pueden clasificar en:

Transparentes: Son vidrios lisos y simples y permiten perfectamente el paso de la luz, por lo que la visión a través de ellos es nítida.

Los más comunes son:

• Vidrio común. Empleado en balcones y ventanas, es prácticamente incoloro y presenta, a veces, aguas, lo que ocasiona una ligera distorsión en la visión.

Lo hay extrafino, delgado, sencillo, semidoble, doble y grueso. Este último, también conocido como cristalina, es por su espesor el más resistente.

Doblado o plaqué. Esta formado por dos láminas, una transparente y otra de color.

Luna. De mayor calidad que el corriente, se obtiene por laminación de vidrios transparentes. La visión a través de ella es más nítida y sin distorsión alguna. Se fabrica en tres calidades: V.V.V., la más baja; V.V.A., sin defectos a simple vista, y V.A., la de mejor calidad. La hay de diferentes espesores, delgada, normal y gruesa, y en cuanto a color, el mercado ofrece una amplia gama de tonos. Es el caso del Parsol o Pink-rose.

Antirreflejo. No refleja la luz y al haber sido tratado por las dos caras, puede utilizarse indistintamente en una u otra posición. Suele ser el tipo de cristal más aconsejado para la protección de cuadros. Translúcidos Al atravesarlos, la luz se difumina, por lo que la visión a través de ellos es siempre distorsionada. A esta gran familia de cristales pertenecen:

El vidrio colado. No es sino la luna en bruto, es decir, sin pulir ni elaborar.

Las baldosas. Pueden ser brutas, sin dibujo, grabadas (llevan en una de las caras un dibujo impreso) y baldosillas, igual que las anteriores, pero más delgadas.

Mateado. Pese a ser translúcido, una de sus caras ha sido tratada con el fin de conseguir una buena difusión de la luz.

• Vidrio catedral. Presenta en una de sus caras una especie de "martillado" ondulado que provoca una visión difuminada de las figuras que hay detrás.

Vidrio impreso. Como el anterior, presenta en una de sus caras un dibujo reiterativo. También se conoce como acanalado, punteado, estriado, siempre según su tipo de impresión, y ofrece una visión aún más borrosa. Opacos No permiten el paso de la luz, por lo que es imposible ver a través de ellos. Los más comunes son: 

Opalina. Conocido también como marmolita. Destinado a recubrimientos y contrachapados, es posible encontrarlo tanto en blanco como en una amplia gama de colores.

Opal. De color blanco opalino, es muy apreciado en luminotecnia. 

VIDRIOS DE SEGURIDAD

Pueden ser transparentes o translucidos y se fabrican para resistir agresiones y con el fin de evitar y reducir las lesiones que sus esquirlas y astillas pueden provocar en caso de ruptura. Igualmente podemos encontrarlos de varios tipos: Armados Cuentan, en su interior, con una armadura de tejido metálico que impide que las astillas se caigan si se rompe. Pueden armarse las lunas, el vidrio catedral y también el impreso. Laminados Se conforman de múltiples láminas en sandwich de vidrio y plástico. Pueden romperse tras un fuerte impacto, pero sus fragmentos no se desprenden. El Stadip, por ejemplo, proporciona desde seguridad física hasta protección antibala.

A esta clasificación pertenecen la mayoría de los cristales blinda-dos que hay actualmente en el mercado, como los Duplex, Tri-plex , Preventor, y Vitroles. Templados Se llaman así a las hojas de vidrio que, tras introducirse en un horno a altas temperaturas, se sacan y se enfrían brusc-mente. Un ejemplo es el Securit. Se aplica en puertas y en acristalamientos de seguridad, así como en duchas y bañeras; de este tipo es el Nautilit. 

Vidrios ondulados: Son vidrios translúcidos impresos, con una cara lisa y otra es-triada y cuentan con dos aplicaciones: • Decorativa. Ya que. además de recio por la dureza de su cara impresa, resulta muy ornamental y aporta una agradable luz, tamizada y tenue.

De seguridad. El más conocido es el Verondulit. Se emplea sobre todo en grandes edificios, fábricas y naves. Moldeados Se trata de piezas de vidrio translúcido que se obtienen por el prensado de una masa de vidrio fundido en unos mol-des de los que toman su forma. Una vez moldeado también se utiliza en cubiertas. Las tejas de vidrio, además de sustituir a las de cerámica, aportan una mayor luminosidad. Pueden ser:

Macizos. Que no son sino unos ladrillos de un vidrio bruto y de color verdoso, combinados, casi siempre, con los ladrillos de material cerámico. • Huecos. Son utilizados especialmente en tabiques traslúcidos.

Fuente: "Palabra por palabra"

Posted on 26 Feb 2018 by Mario Corona


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Contacto: mariofcorona@hotmail.com

Como base hemos creado un taller de estilo artesanal que cuenta con una gran tradición sobre el arte en cristal y vidrio. Comenzando en 1942, el Prof. Ramón Corona Apicella, inventó el vidrio de burbuja y fundó el Taller de Vitrales del Instituto Nacional de Bellas Artes, lugar donde se formarían técnicos profesionales en México. Hemos sido mencionados recientemente en la enciclopedia más grande de internet, mire Vitral en Wikipedia

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