Mario Corona

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La pintura a fuego o vitral con arte (grisallas)

Vitral con pintura a fuego encima

Si el proyecto exige la pintura, se traslada la composición de las piezas del cartón a una plancha de cristal transparente, sobre la que se fijan provisionalmente por medio de unas gotas de cera virgen que actúa a modo de cola. Mediante grisallas —óxidos metálicos finamente molidos— se perfila cada pieza, ya sea para acentuar los contornos de las figuras o para precisar detalles del dibujo, como caras, manos, etc. con grisallas así mismo se modela, cuando conviene, el dibujo, consiguiéndose el efecto de sombras y volúmenes.

Posteriormente, se esmalta el vidrio mediante pigmentos colorantes consiguiéndose modificar o reforzar el color masa del vidrio. El más usado es el amarillo de plata, a base de nitrato de plata, que, aplicado sobre blanco o amarillo, se oxida, dando un espléndido color amarillo. En la fase de pintura los vidrios plaqués se trabajan con ácido; mediante el ácido fluorhídrico se rebaja la capa de color, pudiendo conseguirse en una misma pieza toda una escala de intensidades de color. Las piezas pintadas deben cocerse en muflas, actualmente eléctricas, a una temperatura entre 500° y 600° C, que vitrifican el esmalte, es decir, lo funden con la capa superior del vidrio.

A veces una ligera variación en la temperatura puede destruir el trabajo de muchos días. Si, por el contrario, la hornada ha salido perfecta, puede comenzar el montaje.

Cecilia Corona pintando vitral religioso (grisalla)

El elemento de unión de las distintas piezas de vidrio consiste en un perfil de plomo en forma de H que engarza las piezas unas con otras. Mediante una máquina de trefilar se modifica la H inicial procedente de la fundición, consiguiéndose diversos altos, según sea el grosor del vidrio, y diversos anchos de las alas, según interesen al dibujo, desde 2 a 18 mm. La trama formada por el plomo y el vidrio se fija mediante puntos de soldadura con estaño. Al ser el plomo un metal muy dúctil, para dar rigidez al conjunto el pequeño espacio que resta entre el plomo y el vidrio se rellena con una masilla, la cual, al endurecerse, forma un todo con ambos.

Para aumentar la resistencia del vitral, se soldan unos refuerzos de hierro que siguen el trazo del plomo y a la vez permiten asegurarlo al marco donde deberá ir colocado. Este largo y laborioso proceso sigue siendo fundamentalmente el mismo que nos legaron los maestros vidrieros del Medievo. Al filo del tiempo se han perfeccionado algunas herramientas, en especial las de corte, el plomo se trefila en una máquina y los hornos son eléctricos. Pero la realización del trabajo sigue siendo totalmente manual.

 

Posted on 14 Mar 2017 by Mario Corona


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Somos un taller artesanal con una gran tradición artística, desde su fundación en 1942 por el Prof. Ramón Corona Apicella, quien inventó el vidrio de burbuja y fundó el Taller de Vitrales del Instituto Nacional de Bellas Artes, que fue el primero en impartir clases y formar técnicos profesionales para la fabricación de vitrales en México. Hemos sido mencionados recientemente en la enciclopedia más grande de internet, mire Vitral en Wikipedia

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