Mario Corona

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El vitral de 1900 a 1939

La revalorización de la artesanía llevada a cabo por el Art Nouveau influye en el campo del arte sacro y en Europa surge una generación de artistas que lucharán por rescatar los objetos del culto del adocena- miento a que han llegado los talleres industriales.

Así, en Suiza el polaco Joseph de Mehoffer ganó en 1895 un concurso para los nuevos vitrales de la iglesia colegial de San Nicolás, de Fribourg, realizados en 1910, inspirados en la plástica Modern Styl, de dibujo abarracado, pero vibrantes de color, buscando la fuerza en el color masa del vidrio y utilizando inteligentemente la grisalla. El mismo carácter tienen las obras de Marcel Magne.

La obra de Mehoffer atraería a Alexandre Cingria, quien en 1912 realizó su primer vitral para Notre Dame de Ginebra. A partir de entonces sus obras se suceden marcadas por la invención decorativa, la libertad de formas y, sobre todo, por el lirismo del color. Su desbordante barroquismo le llevó incluso a insertar en el contorno del vitral trozos de espejo, que permitían de una sola ojeada ver a la vez el vitral de enfrente. Cingria es el animador del grupo “La société de Saint Luc”, del que saldrían las obras que marcaron la evolución del arte sacro en Suiza en el período 1920-1940. Sus inquietudes le llevan a colaborar con los vitralistas franceses y con los grupos paralelos formados en Milán y Barcelona.

En Francia, recogiendo el desafío de Violet-LeDuc, los “maitres-verriers” reconstruyen los vitrales destrozados durante la primera Guerra Mundial y redescubren la autenticidad de la técnica del vitral. Hacia 1919 Maurice Denis y Georges Desvaliera crean en París Les Ateliers de L’Art Sacré, en los que se formarán una generación de vitralistas que prescindirán cada vez más de las grisallas, utilizarán al máximo los recursos del color masa del vidrio, trabajarán los plaqués con ácido e incorporarán a la composición las diversas texturas de los vidrios impresos.

De 1925 a 1929 tiene lugar una importante experiencia en el intento de integración del vitral en la arquitectura: Hans Stocker y Otto Staiger colaboran con el arquitecto Karl Mosser, desde la fase del proyecto arquitectónico prerracionalista de la iglesia de San Antonio de Basilea y realizan unos vitrales de 14 m de altura, instalando su taller en el interior de la misma iglesia; juegan con el color y utilizan la grisalla sólo como gruesos perfiles que siluetean la figura permitiendo su legibilidad a distancia. Estos vitrales se constituyen en elementos constructivos en contraposición a los de Rayncy (1926), a los que Perret dio una función puramente decorativa.

Los catálogos de las Exposiciones de París en 1920 en el pabellón Marsan, en 1925 y 1937 en el Salón de las Artes Decorativas y finalmente la del Petit Palais en verano de 1939 son un magnífico resumen de la obra de los vitralistas de la época y de la evolución de esta etapa del vitral, marcada por la búsqueda de una renovación plástica, y que sería cortada temporalmente por la segunda Guerra Mundial. Junto a las obras de Barrilet, Jacques Le Chevalier, Jean x y Pierre Gaudin, Jacques Gruber, Pauline Peugniez, Hébert Stevens, los hermanos Mauméjan, establecidos en Madrid, Paul Bony, Pierre Coutirier y tantos otros, figuraron en lugar destacado las aportaciones de Matisse y de Rouault. En 1937 aparecen multitud de temas profanos, prueba de la extensión de este arte a la construcción y decoración civiles. La novedad más importante en esta exposición es la presentación de los primeros vitrales montados con cemento de Jean Gaudin, Labouret y Cingria.

Hacia 1938 los vidrieros Decorchement, Gaudin y, sobre todo, Labouret hicieron sus primeros intentos. Fue Labouret quien propuso a las vidrierías de Saint-Justsur-Loire la fusión de la pasta de vidrio de color masa en moldes; se obtienen así unas dallas de 2 cm de grueso que se cortarán a mano con diamante y martillo o con la ayuda de una muela diamantada, siguiendo los trazos del dibujo. Las piezas de vidrio se unen mediante hormigón armado. Las obras presentadas por Labouret, a pesar de la nueva técnica, están aún proyectadas con un concepto de vitral emplomado. Por el contrario, las de Gaudin y Cingria se inspiran en el mosaico. El vitral con cemento no había aún encontrado su propia expresión.

Posted on 10 Jul 2017 by Mario Corona


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Contacto: mariofcorona@hotmail.com

Somos un taller artesanal con una gran tradición artística, desde su fundación en 1942 por el Prof. Ramón Corona Apicella, quien inventó el vidrio de burbuja y fundó el Taller de Vitrales del Instituto Nacional de Bellas Artes, que fue el primero en impartir clases y formar técnicos profesionales para la fabricación de vitrales en México. Hemos sido mencionados recientemente en la enciclopedia más grande de internet, mire Vitral en Wikipedia

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